lunes, mayo 18, 2009

EL SALTO DE LOS MORONES


El Salto de los morones

Me remonto a algún día a mediados de los años 50. Un día de verano caliente. La pandilla se dirige a Los Morones en Salto Arriba, a patita, varios quilómetros al sur de La Playita, por la vieja carretera 10 que conduce hasta el pueblo de Adjuntas. Por el camino se nos unen otros grupos que van al mismo destino o que posiblemente se desvíen hacia el Rio Goaonico o hacia el Roncador. Es la peregrinación típica de muchachos de clase pobre hacia los tres ríos pueblerinos. De todos los charcos de la comarca Los morones es el más espectacular, y el más peligroso, dicen los mayores. En realidad son varias charchas enmarcadas por una mole espectacular de rocas, labradas milenariamente por las aguas del Rio Grande de Arecibo y cubiertas, algunas de ellas, de sugerentes petroglifos indígenas. El agua asentada en las enormes pozas es de una mansedumbre que embruja, mientras el ruido de las cascadas alimenta el espíritu aventurero juvenil.

En ambas orillas se elevan las montañas formando un tazón de verdores que trepa hacia un cielo sin nubes. El calor intenso y la extenuante caminata de tres kilómetros invitan a disfrutar de las aguas. Se escuchan, escondidos en la arboleda de la orilla, bienteveos y pitirres, mientras aguas abajo, un pájaro San Martin disfruta de su habitual día de pesca, muy cerca de la gran roca de las pictografías indígenas en el sector que hoy llaman Bañadero.
Desde aquella época de la más temprana adolescencia he viajado a Los morones en varias ocasiones, las más recientes con la mirada escudriñadora del poeta, por no decir del aficionado a la arqueología y ya reconociendo, por referencias y lecturas, el valor de dicho lugar.
Hoy el Salto de Los morones está escondido al ojo transeúnte por la maleza y algunas construcciones que interrumpen la vista entre la orilla de la carretera y el lugar. Pero son suficientes un par de minutos para acercarse al lugar mágico, cuyas rocas dan testimonio de los primeros habitantes del lugar y que, siglos después, a comienzos del siglo XX deslumbró al principal cronista de la localidad, el novelista Ramón Juliá Marín. En una crónica escrita en 1912 para El Puerto Rico Ilustrado nos decía que “es un hermoso paisaje quizás el más atractivo de la isla.” Entonces el poeta y novelista reclamaba de las autoridades que rescataran del olvido ese hermoso paraje, no solamente uno de los más hermosos, uno de los más ricos culturalmente. Paisaje que encantó a generaciones de muchachos de la localidad y que hoy vive aprisionado por el abandono.
Toda el área que rodea al Salto Los Morones es rica en el arte rupestre taino. Recuerdo que mi primera aventura arqueología ocurrió un par de kilómetros aguas arriba del Salto. En el lugar conocido como Puente Blanco acompañé en mis días de escuela superior al poeta Guillermo Núñez y a otros aficionados a la arqueología a realizar una excavación en búsqueda de una roca con grabaos que había sido enterrada por los derrumbes o las construcciones de la carretera. Nunca llegamos a encontrar dicha roca, pero un hermano del poeta, Edgar Reyes, asegura que la misma estaba casi en el patio de su casa.
En la dirección norte de Los morones, aguas abajo, se encuentra uno de los lugares donde mejor esta expresado el arte rupestre indígena. Todavía hoy, luego del desgaste del tiempo y las aguas del Abacoa, se puede distinguir no solamente la rica pictografía taina, sino la sensación de habitar un paisaje lleno de magia y encanto, que invita a la reflexión. Hay que tomar en cuenta que un par de kilómetros hacia el norte, continuando aguas abajo, se encontraba una de las principales poblaciones indígenas, en los terrenos aledaños al recinto de Utuado de la Universidad de Puerto Rico, según las investigaciones realizadas también a comienzos del siglo XX por el arqueólogo Fukes y traídas ante la consideración en un interesante y sugestivo escrito del historiador y arqueólogo Roberto Martínez.
Pero volvamos a Los Morones y sus encantos. Esperanza Mayol Alcover en su libro de memorias Islas, (1974) nos relata sus experiencias como habitante del lugar.
“Por esta zona, el rio corría a veces por canal bordeado de enormes peñascos, algunos de los cuales tenían un corte vertical. En la margen del sur del rio había un arenal muy extenso, donde sobresalían enormes piedras. Algunas de ellas tenían grabados diseños y figuras: líneas zigzagueantes, círculos, soles y caras, consistentes, estas últimas, en un circulo o un óvalo con dos hoyos representando los ojos y una línea en curva representando la boca. Bastante más abajo de Salto Arriba, y localizada en la vega de Fabián, había una piedra enorme totalmente cubierta por varios lados y en el tope de variadísimos y complicados diseños esculpidos en la piedra. Más de treinta en total. Difícilmente pueda encontrarse en todo Puerto Rico una piedra como aquella.” Islas, pag. 173
Toda esa belleza y su contexto arqueológico se me volvieron a revelar en mi más reciente viaje a Los morones, esta vez acompañado de un grupo de profesionales de la academia, entre ellos especialistas en arqueología, geología, historia y literatura. Quería echar una mirada a las ruinas de la vieja represa y los canales que se diseñaron, según el historiador local Pedro Hernández (1967), para llevar agua a la Planta Casellas en 1896. Este proyecto aparentemente se malogró cuando la crecida del Ciclón San Ciriaco en 1898 arrastró la muralla que represaba las aguas del rio, arriba del salto. Un tramo de los canales todavía discurre, encubierto por maleza y arboleda, a orillas de la carretera.
El Salto de los morones y su entorno geográfico representa uno de los paisajes más impresionantes de toda la comarca, sin embargo, es un sitio olvidado y hasta maltratado. A comienzos de la década de 1980, un terrateniente del lugar destruyó el monumento de la cultura indígena que representaba la piedra localizada en el Rio Grande de Arecibo, cerca a la vega de Fabián, que menciona la autora. Remanentes de la Piedra India ocupan hoy un espacio en el Recinto de Utuado de la Universidad de Puerto Rico. Otras partes ocupan los rincones de algunas residencias locales, según los entendidos en las chismografías de la comarca.
Arqueólogos como Roberto Martínez Torres han abogado porque se inicie una amplia re investigación del entorno de Salto Arriba y su riqueza arqueológica (ver El Nuevo Dia, Revista Domingo, 21 de mayo de 2006). Éste, en otros escritos así como en conversaciones con este cronista ha lanzado la hipótesis de que algunas comunidades indígenas pudieron sobrevivir aisladas en durante los primeros siglos de la colonización española. Salto Arriba, podría ser, de acuerdo al historiador y arqueólogo, uno de esos lugares. La montaña y lugares como Salto Arriba, tienen mucho que decir todavía para la historia y el conocimiento.
Está en manos de los nuevos arqueólogos y profesionales de la cultura el reencontrar nuevas sendas para la interpretación y estudio de nuestro pasado. Mientras eso ocurre todos los demás debemos continuar preservando lo que todavía nos queda visible, como El Salto de los Morones.
Si la función del poeta es nombrar, nombro Los morones, consagro su salto de agua, su piedra milenaria, la sacralidad implícita de sus entornos, e invito, al barcito más cercano, a un brindis, tan pronto termine la caminata entre sus aguas y sus piedras.

martes, noviembre 25, 2008

TRAVESIA A LAS CUEVAS DEL TANAMA













Curiosidad histórica, entusiasmo juvenil y el deseo de acercarse a espacios poco transitados, enmarcaron la travesía que un grupo de entusiastas profesores de distintas disciplinas, profesionales y aficionados de la arqueología y de los ambientes naturales realizó al área de las cavernas del Rio Tanamá, entre los barrios de Caguana y Ángeles de Utuado. Habíamos planificado la gira semanas antes entusiasmados por el interés del arqueólogo de la Universidad de Puerto Rico en Utuado, Dr. Reniel Rodríguez Ramos, de comenzar a documentar los proyectos de investigación arqueológica que planifica para la Universidad de Puerto Rico en Utuado.

Seleccionamos esta área por el interés de algunos de los participantes de revistar el lugar y de otros por conocer sitios del que habían escuchado muchas historias.

Para unos como Héctor Luis Cintrón Méndez, profesor de Contabilidad, y Luis Enrique Lafontaine, pintor y arqueólogo aficionado, era un camino recorrido hace mucho tiempo. Marisol Dávila Negrón, profesora de entomología y fundadora de un mariposario en UPR Utuado, llevaba la agenda de encontrar una que otra mariposa. Otros como Yolanda Molina Serrano, pintora, poeta y profesora de Pedagogía, eran caminantes noveles en aquellos espacios. Roberto Martínez, arqueólogo e historiador, y su ayudante Oscar, conocían por referencia del lugar, así como de las investigaciones previas hechas por otros colegas arqueólogos. Todos, profesionales y los aficionados, disfrutamos de un excelente dia de camaradería y aprendizaje, bajo la guía del mejor dia de la zona, Guilo Cintron, cuya residencia fue parada obligada al comienzo y al agotador final. Allí nos sirvieron jugo de china recién exprimida, un delicioso café y un canita recién curado, que fue la delicia de la mayoría.

Desde la residencia de los hermanos Cintrón, bajo la guía y la tutela de Guilo Cintrón, emprendimos por las veredas silvestres hacia nuestro destino: la cueva del arco, la cueva de los muertos, la cueva de Juan Gonzáles y otras cavernas de la localidad.

Como ocurre muchas veces, y como le sugerí a una de las compañeras de viaje, la Dra. Yolanda Molina Serrano, en este tipo de travesía ocurre como en el poema Ithaca de Constantine Cavafis, el premio no está en lo que encuentras al final del camino, sino en las experiencias que ganas en la travesía.

De estas formas fluyeron los diálogos con nuestro guía, sobre los viejos pobladores del área, las charlas con el Dr. Roberto Martínez y su ayudante de campo, Oscar, sobre los poblamientos indígenas de la zona y las investigaciones que se hicieron en el pasado de los mismos.

No escasearon las caídas en el terreno húmedo ni las oportunidad de apagar la sed en los abundantes manantiales que manan de las rocas kársticas, ni la admiración por la voluntad de los escasos residentes por crear vías de acceso, como el puente tirolano realizado por un residente del lugar, Jorge Pérez, ni el sistema de agua potable mediante el sistema de ariete hidráulico que permite llevar el agua por varios kilómetros desde un manantial en lo profundo del cañón, a orillas del Río Tanamá, hasta la residencia de los hermanos Cintrón.

Nos acercamos, además, a ruinas de viviendas de antiguos pobladores de la zona boscosa, a las calzadas de piedra formadas como terrazas de cultivo al contorno de algunos lugares que el Dr. Roberto Martínez, propulsor de la teoría de convivencia dentro las culturas indígenas y los primeros pobladores de origen hispánico, definió como terrazas indígenas.

Tema aparte son las grandes cavernas en el área de Río Tanamá, que han sido ampliamente exploradas y documentadas por arqueólogos y naturalistas. Vimos, entre otras cosas, evidencias del saqueo y la destrucción, pero también las maravillosas imágenes de la luz entrando a las cavernas, la inagotable vegetación y percibimos la paz de lugar.

Lo que sorprende, sin embargo, de esta zona del país, es la abundancia de fuentes de agua. Basta examinar los muchos manantiales que brotan de las rocas para reconocer el gran valor estratégico del área del Carso como fuente productora de agua potable, además del valor ecológico y turístico de la misma.

Al final, después de casi seis horas de caminata continua, y mientras saboreamos un rico cafecito preparado por Julio Cintrón, agotados por el cansancio, pero entusiasmados por esta primera experiencia, nos dijimos que vale la pena continuar con otras travesias. El calendario es extenso. Ojalá que otros se nos unan y puedan compartir la experiencia que este primer grupo.

Para el que escribe estas notas, residente de casi toda la vida en esta región, este viaje a la zona del Carso fue una especie de continuación de los que a comienzos de la década de 1980, realizamos un grupo de aficionados a la arqueología a distintos lugares de nuestro territorio. Hoy, aunque mas propicios al agotamiento, guardamos el mismo entusiasmo y la esperanza de que muchas personas se acerquen a conocer y a proteger a nuestro patrimonio. En ese ánimo estamos para la próxima travesía. (Angel Maldonado Acevedo es poeta, reside en Utuado) Las fotos son del Profesor Héctor Cintrón Méndez, de la Universidad de Puerto Rico en Utuado)

jueves, octubre 09, 2008




CASA ABIERTA CULTURAL EN UPR UTUADO
Semana del 20 al 26 de octubre

La Universidad de Puerto Rico en Utuado y su Rector Dr. César Cordero Motnalvo, invita a toda la comunidad a participar de las actividades de la Casa Abierta Cultural, a llevarse a cabo del 20 al 26 de octubre en dicho recinto de la Universidad de Puerto Rico. La Semana Abierta Cultural consiste en una serie de foros y simposios científicos, presentaciones artísticas y actividades deportivas y culturales a las cuales toda la comunidad tendrá acceso libre.

El lunes, 20 de octubre, a las 7:00 PM, será la apertura de la exposición de pintura Reflexiones: Vestigios y Dualidades, del artista Luis Cortes Collazo. La misma durara hasta el 1 de noviembre e incluye los trabajos realizados por el artista durante su sabática del año 2003-2004.


Martes, 21 de octubre
SIMPOSIO DE CIENCIAS NATURALES

El martes, 21 de octubre se llevara a cabo el Decimotercer Simposio de Ciencias Naturales que organiza el Departamento de Ciencias Naturales de UPR Utuado.
Cabe destacar en el Simposio la participación de un grupo de científicos y profesores adscritos a ese Departamento y al Departamento de Tecnología Agrícola.

Entre las presentaciones se destacan: “Respuestas de las vacas Holstein periparturientas, suplementadas con ácidos grasos trans”, del Dr. Carlos Rodríguez Salaverry, uno de los principales investigadores del país en la genética de embriones”.

El Dr. Javier Arce, también de UPR Utuado tratara el tema de las alternativas energéticas verdes. Otro biólogo molecular, el Dr. Ángel Custodio, hablará sobre la Tecnología del Knock Out, aprendiendo fisiología en la era de la genética molecular y la Dra. Olgaly Ramos, directora del Departamento de Tecnología Agrícola de UPR Utuado disertará sobre la utilización de nemátodos en el control biológico.

Otros deponentes del día lo serán los doctores Alia Toro y Edu Suárez, de UPR Ponce; Santos Navarro de UPR Mayagüez y Virginia Hernández y Solange Benítez, de UPR Bayamón.

Miércoles 22 de octubre
SALUD Y CONSERVACION EN EL PASO FINO

El miércoles 22 es el día dedicado al a Industria del Paso Fino se llevará a cabo el Foro
Caballos de Paso Fino, Salud y Conservación de una Raza con la participación de expertos en el tema, entre ellos la doctora Kathleen Crandell, del Kentucky Equine Research, Luis Colon Vargas del Colegio de Veterinarios y Ernesto Riquelme , de UPR Mayagüez. Las actividades se llevaran a cabo en el Salón de Actividades El Bohío. Ese dia a partir de la 1:00 PM y en la Biblioteca del Recinto se presentara el libro Memorias del Paso Fino de David Lang.


Miércoles 22 de octubre
FORO ECONOMICO EL PUERTO DE LAS AMERICAS

El Departamento de Administración de Empresas auspicia el Foro El Puerto de las Américas: impacto en el desarrollo de la Región Central. El mismo estará a cargo del Ingeniero Ramón Torres, Director Ejecutivo del Puerto de las Américas en Ponce y el Sr. José Vargas, Gerente de laz Zonas de Valor Añadido de Compañía de Desarrollo Industrial. Este Foro tendrá lugar en el Salón de Conferencias de la Biblioteca a partir de las 10 AM.

Jueves, 28 de octubre
SEGUNDO SIMPOSIO DE INVESTIGACION Y DOCUMENTACION

El Centro de Investigación y Documentación sobre la Montaña, que dirige la doctora Yolanda Salva, de UPR Utuado tendrá a cargo la presentación de este simposio que incluye conferencias científicas, literarias y del campo de las Ciencias Sociales/

Entre los conferenciantes están el Dr. Ferdinand Hadrón Jiménez que disertara sobre el tema de la guerra vista por el poeta tomando como punto de partida el Diario de los Bunkers del poeta Guillermo Gutiérrez Morales. Por su parte, la doctora Sandra Enríquez Seiders, especialista en historia oral nos hablara sobre su trabajo en progreso sobre la tradición del Caballo de Paso Fino en su ponencia Cabalgando con la Memoria. La Dra. Margarita Rivera Ford tendrá a su cargo la conferencian Gothic Women in the Romantic Literature y la Dra. Yolanda Molina abordará el tema Action Research: Metodología de Investigación Cíclica. Por su parte el Profesor Eladio González abordará el tema de la planta del Pacholi y su uso para controlar la erosión del suelo.

El Profesor Carlos Semidei, del Departamento de Tecnología Agrícola hablará sobre los sistemas hidropónicos en el cultivo de lechugas. La Doctora Vilmari López disertará sobre las Combrestastatinas y análogos para el tratamiento del cáncer y el Prof. Juan Puig Hernández de UPR Arecibo expondrá sobre sus investigaciones en el desarrollo de una vereda cultural y ecológica entre Utuado y Arecibo. Destaca ese dia las presentaciones de la Dra. Marisol Dávila sobre la integración de los estudiantes de escuela elemental en el Proyecto de Mariposario que la investigadora desarrolla en UPR Utuado y la que sobre el tema de las comunidades de insectos en los cafetales y sus efectos sobre el paisaje y el manejo dictara la Doctora Mariangie Ramos, ambas del Departamento de Tecnología Agrícola de UPR Utuado.

Las actividades del dia culminaran con la presentación del libro Abueybana el Bravo de Jalil Suez Badillo, a cargo del doctor Reniel Rodríguez, de UPR Utuado.


Viernes, 24 de octubre
SIMPOSIO DE ARQUEOLOGIA

Este simposio abordara desde una perspectiva multidisciplinaria el estado actual de las investigaciones arqueológicas en Puerto Rico y el área del Caribe. El Dr. Reniel Rodríguez abordara el tema Más allá del Orinoco: Interacciones Transoceánicas en el Caribe precolonial, Jaime Pagan Jiménez, del Centro de Investigación Arqueológica de UPR Río Piedras aportara la perspectiva de la antropología forense en su conferencia Cuando los huesos y los dientes hablan: bioarqueología de los antiguos habitantes de Boriken. Por su parte la doctora Yasha Rodríguez hablará sobre el Batey y la formalización del espacio en las culturas prehispánicas.
Por su parte William F. Keegan, curador de arqueología del Florida Museum of Natural History hablara sobre los mitos y practicas tainas que es el tema que aborda su reciente libro Taino Myth and Practice.
El simposio de arqueología contara también con la participación de uno de los exponentes del Movimiento Indígena Jibaro Boricua, Uahtibili Báez, cuya exposición abordara el tema lingüístico y folklórico en su charla “el hablar en lechi di poti: conexión e identidad en nuestra lengua aborigen”


Domingo, 26 de octubre
TERCERA COPA LA MONTANA



Competencias de Caballos de Paso Fino auspiciadas por la Alianza para la Defensa del Caballo de Paso Fino y organizaciones afiliadas. Habrá competencias de eventos de Paso Fino en 28 categorías en la pista atlética del Colegio. Una actividad apropiada para toda la familia.

miércoles, septiembre 03, 2008

El pelotero



Nunca fui pelotero
pero un día
en los años sesenta
la serie estuvo empate
hasta el final del último episodio.
Montañeses y Maceteros.
Yo iba a los
Montañeses desde siempre,
muchas veces con suerte
hasta los días finales.
La temporada en ese instante
era un albor de sueños.
Yo había predicho un juego muy parejo
y deseaba
que el héroe nuestro fuera
el fornido Atanasio, (todavía tenían nombres criollos).
Jugador de mi barrio,
treintón sobreviviente de la vieja Clase A
no había podido conectar libremente
en las entradas anteriores. En el noveno,
tres a dos, Maceteros al frente
Tano, el americano, era la única esperanza.
La tarde se borraba lentamente.
Por las lomas de Utuado.
gritaban los fanáticos pidiendo
un pequeño milagro que nos diera
otra celebración. El viejito Atanasio
con sus seis pies robustos
se ubicaba seguro en el tránsito
a la gloria local. Solo bastaba un bombo
sobre los 255 pies del bosque derecho.
Si en aquella ocasión hubiera sucedido nuestro sueño.
la realidad hubiera sido la victoria cuatro a tres.
¡Cuatro a tres! ¡El grito habría atravesado
las cuencas del Viví hasta Cumbre Alta!
Pero el milagro nunca sucedió… Ya casi lo he olvidado.
Una ruleta lenta por primera. Out facilísimo. Que tontos
esperar tanto de Atanasio, luego de previos ponches, la esperanza no vino.

Yo todavía no escribía poemas, ni acaso pensaba que algún día
pudiera ser poeta. Batear de cuatro cero no era una forma de convertirse en héroe
para un simple aprendiz
de la pelota dominguera. Al pasar de los años
quedó aquella memoria de la desilusión
prendida a los domingos de pelota y hastío. No hubo tiempo de glorias
en el Ramón Cabañas para el espectador de quince años
que se fue por la orillas de las gradas vacías
para no volver nunca.

Los ponches de Atanasio el pelotero implícito
no dejaron lugar a otros recuerdos. ¿Quién dice lo contrario
cuando hoy escuchamos tantas historias
de bateadores de cuatrocientos puntos
de jonroneros fértiles y otras categorías
de héroes caseros y foráneos?

Ya no asisto a los juegos. Dedico los domingos a otras fruslerías
como leer historias de viajes y armar rompecabezas. No conozco a los héroes comarcales. A veces cuando voy cerca al viejo parque
escucho griteríos y apuro el paso porque no quiero ver
la roleta de Tano para doble jugada
bateada en el final del noveno episodio.

Tomado del libro Pequeño Bar Nocturno y otros poemas, Libros de la Iguana, San Juan Puerto Rico, 2008

viernes, agosto 29, 2008

LA FIESTA DE ANIVERSARIO

Si todos se sintieran como yo no habría fiestas nunca. Ni quince, ni veinte, ni treinta años. Siempre quise que el pasado estuviera en su sitio, sumergido en recuerdos de los que uno puede disponer de tarde en tarde. Pero eso de reconstruir la memoria como quien juega con castillos de arena siempre me pareció una simple futilidad. Ellos, sin embargo, lo creían de otra forma y continuaron insistiendo. Venían todas las tardes: que se cumplen los veinte años, que debemos superar a los del sesenta y dos, que nadie como nosotros celebró los diez años; ahora tenemos música, un mejor sitio. En fin, tendían ante el manto de mi incredulidad todas las fórmulas e invenciones de que son capaces las personas totalmente convencidas de sus ideas. A veces cuando intentaba formular mis posiciones recordaba aquella frase que había leído en un libro de Ortega y Gassett de que nuestras convicciones más arraigadas son las más sospechosas y que constituyen nuestros límites y nuestra prisión. Yo no quería que me pusieran escenarios donde tuviera que desempeñarme como un actor modelado por las circunstancias que habían dado vida a muchos en el pueblo. Aunque la mía girara en torno a los acontecimientos que todos compartíamos, yo ansiaba una ruta distinta, quería dilatar mis horizontes hasta lo inimaginable sin importar si ese fuera el juego más personal y solitario. Pero ellos insistían y el tiempo o el amor comenzaron a dar laxitud a mis reglas de juego: debía asumir mi papel de entusiasta colaborador, reencontrarme con el personaje que la vida había alejado de mis espacios familiares.
Tan pronto dije que sí, que colaboraría con todos, comenzó a tenderse ante mis compañeros de clase un mundo de posibilidades. Después de todo, del grupo habían surgido los mejores talentos, algunos de los cuales habían comenzaron a dejar alguna huella en la historia y el pueblo que compartíamos.
Solamente necesitábamos un motivo para convertir las ideas en hechos, hacer de los sueños acontecimientos que fueran de satisfacción para todos.
De esta manera nueve meses y tres días antes de conmemorarse con exactitud los treinta años de nuestra graduación nos reunimos en el Restaurant de Ernest. Eramos diez de doscientos cincuenta, una minoría gobernada por el entusiasmo de la convocatoria y la edificación de una nostalgia que quería borrar canas, retener arrugas y reinventar escondidos amoríos. Eramos diez, pero en un santiamén sabíamos que en nueve meses, más o menos, tendríamos la gran celebración, baile con orquesta de salón, viejos boleros de la Panamericana, una misa en memoria de los caídos en el camino y una gira a la playa acompañados de nuestros hijos. La nostalgia iba poniendo cada cosa en su sitio, elevando las expectativas de los presentes, convirtiendo en un éxito el juego de todos. Aquella reunión inicial era algo así como el primer ensayo, había dicho Iván, el director musical de nuestra clase, primer rockero de que se tuvieran noticias en el pueblo. Teníamos nueve meses para que el montaje esperado quedara perfecto, a pedir de boca. Había suficiente tiempo para armonizar el entusiasmo de un grupo tan diverso y abrir el cauce a todas las posibilidades de la celebración oficial.
"Cosas de muchachos, de adolescencia subterránea" me diría algún tiempo después tratando de ser justo conmigo mismo y justificar mi regreso a un mundo que había tratado de olvidar. Por necesidad la vida estaba llena de justificaciones y una más no alteraría en lo fundamental el camino que había escogido.
Ahora, en esta segunda reunión, pasadas unas semanas y frente al espejo del Ernest Restaurant, contemplo a mis antiguos camaradas deshaciéndose de sus modales de hombres serios que van adquiriendo, por voluntad del entusiasmo y el posible efecto de los cocteles que ha obsequiado Ernest, esa forma laxa y espontánea de adolescentes juguetones. Como si no hubieran ocurrido los veintinueve años, como si entre las sillas finamente decoradas del Ernest Restaurant hubieran desaparecido de momento los intereses adquiridos al regazo de distintos oficios, de esposas e hijos que nos conocieron ya de una manera diferente. Repaso, como quien escudriña viejas fotos, los rostros que van adquiriendo la fisonomía de hace veintinueve años. Me contemplo por un momento en el espejo del bar y trato de encontrar detrás de la mirada seria y las canas que comienzan a poblar mi cabeza, la fugaz mirada del adolescente que descubro en los otros. Pero el espejo me devuelve la mirada de hombre serio, del incrédulo cuyas preocupaciones metafísicas se construyen como un enigma y como una misión. Se me hace difícil descubrir la juventud retozona y volátil que miro en los demás. ¿Será que me he puesto demasiado viejo, que ya ha pasado la posibilidad de recordarme joven, entusiasmado y alegre como todos los demás? Las escenas que se van sucediendo reclaman cualquier cosa menos un aguafiestas. Las condiciones me piden que en esta segunda reunión entierre mis diferencias, que ponga a un lado todas mis dudas y me integre a la celebración, aunque el espejo me niegue su mirada de adolescencia y la voluntad para despojarme de mis preocupacones. Debo reconstruir mi seriedad de adulto como si dibujara otra esfinge sobre mi rostro y contribuir a que todo ocurra como fue planeado. Debo ser parte de la celebración extraordinaria en esta reunión preparatoria, contribuir a mi propia reconstrucción. ¿Acaso un viejo filósofo no dijo hace siglos antes de esta noche que lo único permanente es el cambio? Después de todo, la búsqueda de nuestro pasado es una forma de construir el porvenir y las pasiones escondidas siempre encontrarán la forma de suscitar encuentros inesperados.
Polvo seré, más polvo enamorado; recuerdo el poema de los viejos textos escolares y los acontecimientos comienzan a tener sentido. Si la muerte no cambia nada y lo que hace es confirmar unos hechos que no queremos reconocer, ¿qué sentimientos profundos podría cambiar una mera reunión? Mi presencia en por si sola justifica el salto hacia un camino que los hechos han mantenido desandado. Esta noche se vuelve un kaleidoscopio de paradojas que paraecen rondar entre mi espacio y el espejo del bar, mientras en el escenario, casi a mi lado, alguien ha tomado la palabra.
Se trata de Chepín, el corredor de seguros, locuaz como siempre, modelo de adolescencia febril y permanente, antes guía de locos y sacerdote de la pachanga y los cortes de clase, artífice del examen copiado y de todo cuanto fuera violar el orden institucional. Chepín es un oráculo, un simpático dictador que sin que tomemos conciencia va tomando las riendas de la noche. Llegó sediento de anécdotas y loco por desbordar su propio silencio de veintinueve años. La magia del encuentro va recuperando el tiempo perdido. Sí, Chepín lo ha dicho, y todos hemos consentido con sus expresiones. La fiesta grande, la que habremos de planificar con todos los detalles para los treinta años será la fiesta de todos, pero esta no, ésta será para nosotros. Está decidido. Los otros, la gran mayoría tendrá la suya. Me propongo no ser obstáculo y digo que sí. Además, los cocteles comienzan a tener su efecto de soltar un poco mis reticencias, me acomodan con más facilidad a los planes del grupo. Ante la felicidad de todos doy mi voto para que sea ésta la noche de los treinta años. La próxima, la del aniversario, será la oficial, será igual a la primera, la de hace veintinueve años, continuación del rito, último episodio de la historia cuyo hilo todos debemos recobrar al margen de las palabras de Chepín, brujo y chamán de siempre. Chepín, el muchacho es un acontecimiento. Logra que todos rían, que todos disfruten. Todo resulta distinto a la reunión que mi seriedad había previsto: unos minutos, planes y delegaciones de tareas y a las nueve, camino a casa, para luego olvidar las tareas y pasados un par de meses volver a reunirnos y recomenzar la misión de unir las voces dispersas de aquel coro. Pero Chepín ha contribuido a virarlo todo. Me propone cambiar todos mis planes, convertir el falso entusiasmo en colaboración; me sacude para que entre a la vorágine y regrese por los pasillos de la nostalgia hasta los aleros escolares, donde será posible reencontrar viejos aguaceros y filones de aventuras que no pudieron concluirse. Me invita a encontrar caminos cuyos pasos evité durante toda mi vida de adulto.
En unos momentos, bajo la tutela de Chepín, se improvisa el programa. El propio Chepín hace la invocación del acto con su prolongada parsimonia. No pasa mucho tiempo y comienza a desencadenarse el repertorio de acontecimientos insospechables de los que apenas guardo memoria. Desfilan Pedro y Ramón, José, Braulio y María , Alma y Ricardo, el muestrario más digno de los años escolares que regresa a las tarde de juego, a los días del corte de clases, a los bailes de a peseta en el local la Legión Americana. Desfiles del día de juego, las tardes de matiné en el cine local, las fugas por las barriadas cercanas a la escuela. El recuerdo exhaltado de todos ellos me descubre elocuentes paisajes y testimonios que debieron perecer en la agonía de los tiempos. Descubro que Irma nunca amó a Claudio, que a pesar de que fue su novio de siempre su verdadero amor fue Pedro. Todo había estaba disfrazado por el juego y el baile. Lo visible y evidente tenía que darse como un hecho porque no había tiempo de ponerse a darle cabeza a los asuntos; no teníamos tiempo para pensar la vida, sino para vivirla en sus más evidentes escenas, tal y como nos aparecieran en los inocentes días que inventábamos. ¿Y si nos hubiéramos dedicado a pensar, quién organizaba las ferias deportivas, los bailes, las fugas, quién buscaba los encuentros y dibujaba los escenarios para el paso de aquellos primeros amores?
El torbellino de las imágenes que se suceden también invade el espejo de mi seriedad, abre surcos en mi metafísica y desvela episodios de mi propia existencia. Mucho de lo que había creido ahora resulta mentira. Al descifrarla risa de Raúl, el torbellino de palabras de Chepín y la certeza de María de confirmarlo todo con su irónica sonrisa, me voy enterando de que mi propio amor había sido el amor de otro, que en los laboratorios de Química se organizaban otros compuestos que yo no sospechaba. Sólo tengo que ir armando el rompecabezas de la fiesta y compararlo a todos mis recuerdos. Así descubro que a pesar de ser un miembro destacado de la clase, el autor del himno y su cronista más destacado, mi vida de hace veintinueve años era algo distinto a lo que ahora describe Chepín y confirman los otros con su sonrisa. Ellos, afortunados pasajeros en el paso del tiempo, están recordando todo aquello que no viví. ¿Para qué sino para recordar es la fiesta? Todos lo dan continuidad a los retazos perdidos de una tarde cualquiera de finales del año 1965. Reconozco las paredes grises de la escuela, el tibio aire de abril y los almendros del patio, la entrada silenciosa de la biblioteca apiñada de estudiantes buscando salir airosos en los exámenes finales. Ya no es el Ernest Restaurant, sino el River View Bar y es una reunión clandestina para celebrar algo de lo que muy pocos pueden enterarse. Pero en aquella ocasión, como en muchas otras yo no estaba presente. Mis temores y esperanzas de entonces iban por otra dirección y nunca traspasaban las puertas del River View Bar. Ahora, 29 años después se develan los acontecimientos. La celebración clandestina a la que llego veintinueve años tarde, se celebra en el Ernest Restaurant, pero yo me vuelvo a negar la entrada. Es por eso que no comprendo muchas cosas y tengo que hacer un esfuerzo para practicar frente al espejo del bar una risa resonante como la de todos los demás y ponerme en la misma órbita. Mi paciencia de filósofo debe inventarse muchas soluciones para completar los eslabones de realidad que me llegan perdidos, indescifrados y difíciles y que ellos, lo comprendo por la dimensión de su risa, han completado a cabalidad. Es un extraño esfuerzo, pero la fiesta debe continuar, debe ser un éxito desde todo punto de vista. Tengo que contribuir a los logros y ser parte esencial del acontecimiento, buscar mi lugar en esta noche. Debo olvidar por unos momentos que yo, el cronista oficial, he tenido que esperar veintinueve años para mi fiesta de graduación y que todo me ocurra involuntariamente. Si de verdad por mí fuera ni diez, ni quince, ni veinte, ni treinta años y ahora menos que nunca que, debo esperar tal vez otros veinte años para celebrar mi propia fiesta de aniversario. Yo, un un metafísico fuera de tiempo, siempre en la ruta distinta a los demás. ¿Qué asuntos se me revelarán de aquí a veinte años? ¿Qué escenario servirá de recordatorio al Ernest Restaurant cuando lo del River View Bar sea un hecho olvidado? ¿Quién imitará a esa risa chamánica de Chepín, flotando sobre todo el grupo y esa sonrisa irónica de María, diciendo a todo que sí, que fue verdad y confirmando cosas que yo apenas comienzo a entender?
Absorbido por tantos recuerdos tan solo el espejo del bar nota mi partida, al momento de convencerme de que se celebra solamente una fiesta en la vida y que si la perdiste debes asumir la responsabilidad aunque hayan pasado veintinueve o treinta años.
(Cuento publicado en Revista Alborada, Universidad de Puerto Rico en Utuado)

jueves, diciembre 20, 2007

UPR UTUADO INAUGURA BIBLIOTECA


Hay bibliotecas y bibliotecas. Las hay oscuras, con remembranzas de las bibliotecas medievales, como las que nos presenta Humberto Eco en El nombre de la rosa, donde el silencio parece ser el único habitante. Hay sin embargo, bibliotecas vivas, abiertas y dinámicas, pensadas y establecidas como unos centros óptimos para el aprendizaje que con su mero establecimiento ya transforman el entorno social y cultural que enmarcan al acercar el mundo desde múltiples perspectivas, hasta el aprendiz. Tal es el caso de la nueva Biblioteca que se inaugura en la Universidad de Puerto Rico en Utuado.
La recién inaugurada Biblioteca de UPR Utuado, a un costo aproximado 5.5 millones de dólares, pone al recinto de Utuado de la Universidad de Puerto Rico en la vanguardia en cuanto a la disponibilidad de recursos electrónicos e informáticos de apoyo al aprendizaje. El diseño de la nueva Biblioteca es obra del laureado arquitecto Thomas Marvel quien es el autor del Plan Maestro de diseño de UPR Utuado. La nueva Biblioteca es, desde el punto de vista de diseño, una pensada en función del acceso a las más avanzadas tecnologías informáticas.
Es, definitivamente, el recurso más importante con el que cuenta la región central de Puerto Rico en un ambiente que combina el acceso a las más diversos recursos académicos con la comodidad que deben tener los centros de estudio e investigación. Está a la altura de las mejores de Puerto Rico, señaló el Rector de la Universidad de Puerto Rico en Utuado, Dr. César Cordero Montalvo
La nueva Biblioteca contará, además, con espacios para exposiciones de arte, colecciones únicas, como es la Colección Utuadeña y de la Montaña, jardines para la realización de tertulias, seminarios y encuentros de creadores, talleres científicos y académicos de toda variedad, manifestó el alto funcionario. Será un recurso de respaldo a la gestión del proyecto emblemático de la unidad, el Centro de Documentación e Investigación de UPR Utuado. Todo esto enmarcado en un hermoso paisaje de verdes colinas, varios minutos al sur de Utuado, que realzan su funcionalidad como centro de conocimiento.
Es de singular importancia el área destinada a la enseñanza de las destrezas básicas para la investigación. El Programa de Destrezas de Información ofrece clases en grupo e individualizadas sobre revisión de literatura, localización de fuentes de distintos tipos, demostraciones, talleres y orientaciones por bibliotecarios sobre estrategias de búsquedas, bases de datos, catálogo en línea, Internet, uso de manuales de estilo, preparación de trabajos escritos, clases sobre necesidades específicas de información, clases sobre el manejo y uso de las tecnologías de la información.
La biblioteca cuenta con el sistema automatizado Horizon y está conectada a la Internet. Esta infraestructura informática facilita el préstamo entre bibliotecas de los recintos de la UPR y con otras entidades académicas alrededor del mundo. Además, fomenta y hace posible el intercambio de recursos para satisfacer las demandas de sus clientes. También participa como biblioteca depositaria del Centro de Datos Censales de Puerto Rico y ofrece información al usuario sobre el manejo de estos datos.
La biblioteca dispone de computadoras conectadas a la red de la Universidad de Puerto Rico y a Internet. El acceso se facilita además con un servicio inalámbrico que cubre todos los edificios del recinto. Se provee acceso a los recursos bibliográficos que poseen las bibliotecas del Sistema Universitario de la Universidad de Puerto Rico y facilidades de reprografía e impresión.
Un personal profesional en el campo de las Ciencias de la Información, dirigidos por la Profesora Regina Oquendo, brindará el dinamismo necesario a este nuevo centro de divulgación y acopio de conocimiento que nos pone en el mapa como institución de primer orden y contribuye a darle un valioso recurso a la juventud de la región central de Puerto Rico, concluyó Cordero Montalvo. Finalmente la administración de la Universidad de Puerto Rico en Utuado puntualiza los cinco puntos que definen y destacan la nueva Biblioteca

Es un lugar de encuentro con la tecnología de avanzada para el acceso a la información y para el apoyo a la investigación y la creación.
Está equipada con alta tecnología para facilitar integrar al currículo innumerables recursos bibliográficos de universidades y centros de todo el mundo, a la altura de los estándares establecidos por la Association of College and Research Libraries (ACRL) división de la American Library Association.
Es atendida por personal bibliotecario con el peritaje para fungir como guías del usuario a través de las salas y del espacio virtual y para apoyar el desarrollo de las comunidades de aprendizaje.
Posee una ubicación privilegiada que invita al sosiego y la reflexión y un diseño arquitectónico, ideado por Thomas Marvel, que se adapta a la riqueza del entorno y su paisaje como antesala al espacio natural que la circunda.
Es fuente potencial de acervos digitalizados en torno a la producción científica y cultural y la riqueza arqueológica de la zona occidental montañosa del país para impulsar y fortalecer proyectos ecoturistas y de sustentabilidad socio-económica.

martes, diciembre 04, 2007



Hacia una nueva mirada al mundo pre hispánico puertorriqueño

Por Angel Maldonado Acevedo

El perro taíno, antecesor histórico de nuestro perro sato pueblerino, vivió de seguro una vez mejor vida que sus descendientes que fueron sacrificados criminalmente en el área de Vega Baja en las pasadas semanas, de acuerdo al arqueólogo Miguel Rodríguez López, autor del libro Tras las huellas del perro indígena (Ediciones puertorriqueñas, 2007). La reflexión sirvió como pie forzado para dar inicio al Simposio sobre Arqueología que tuvo lugar en la Universidad de Puerto Rico en Utuado como parte de la actividad Casa Cultural Abierta.

De acuerdo al también rector del Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe, los aborígenes del país sentían un gran aprecio por este descendiente del lobo siberiano que llegó a Puerto Rico unos 2,300 años antes de Cristo. “El perro fue el primer animal domesticado por el ser humano y lo ha acompañado desde siempre. En la cultura taína el perro era parte de la sociedad, un habitual, como lo ha demostrado en los estudios realizados en Punta Candelero, en Palmas del Mar y en la Hueca en Vieques”, indicó el experimentado arqueólogo.

En la cultura de nuestros antecesores el perro recibía un entierro ceremonial. En la iconografía de nuestros indios el perro aparece en dujos y otros objetos representativos de la cultura. En los propósitos ceremoniales religiosos el perro representó en el Caribe lo que el jaguar en las representaciones ceremoniales de los pueblos indígenas suramericanos, dijo Rodríguez. Los perros nunca fueron sacrificados como alimento. Solamente pudo ocurrir en situaciones de hambruna para alimenta a caciques o miembros de alta jerarquía en las poblaciones indígenas, aseguró el académico.

Sobre las características de perro mudo que le adjudicaron los primeros cronistas del país, especialmente Oviedo, Rodríguez López planteó la hipótesis de que el ladrido del perro taíno como los de algunos perros africanos, puede haber sido el producto de la domesticación. El perro en realidad no era mudo, emitía otro tipo de sonidos que pudieron tener el propósito de distinguirlos de otros animales en situaciones que se pudieron prestar a confusión con otros animales salvajes, como los lobos.

Hacia una pluralidad cultural pre hispánica

Por su parte el Dr. Reniel Rodríguez Ramos, del Departamento de Sociología y Antropología de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras abrió las puertas a una revisión de la cronología indígena puertorriqueña que emana, y ha sido continuada por historiadores e investigadores, del trabajo de Irving Rouse. Rouse fue el primer arqueólogo profesional en realizar estudios en Vieques hacia 1948. Sus hallazgos fueron publicados por la Academia de Ciencias de Nueva York para 1952. Su utilización de las pruebas de Carbono l4, innovadoras en la época paral fechar la cerámica de los diferentes pobladores pre hispánicos, desde los llamados pueblos arcaicos a los taínos, sirvieron de método para fechar la cronología de la ocupación del espacio de Borinkén por los diferentes grupos y razas amerindias que fueron llegando de Sur América. “Irving Rouse escribió nuestra historia precolombina, estableció la secuencia de los estudios de la cerámica y cómo los cambios de la cerámica se reflejaban en las diferentes culturas, desde los originales arcaicos, sus continuadores los ingerí hasta los pretaínos y los taínos, expuso Rodríguez Ramos.

Las pruebas de radiocarbono l4 que ha venido realizando el Dr. Reniel Rodríguez Ramos aspiran a crear una nueva cronología que alarga en el tiempo los orígenes de nuestra sociedad pre hispánica. El modelo cronológico de Rouse lo llevó a fechar la primera llegada de los arcaicos hacia el año 1000 antes de Cristo. De acuerdo a las propuestas de Rodríguez Ramos nuestra prehistoria se puede extender por 3000 años adicionales, de 4,500 a 5000 AC. Los mapas paleográficos indican que hace 6 o 7 mil años se podía caminar de Vieques a la isla de Borikén, apuntó como elemento que pudo contribuir a una convivencia de pueblos en un mismo tiempo histórico.

Este es uno de los puntos más significativos de la ponencia de Rodríguez Ramos: la convivencia en la isla de diferentes culturas en un mismo contexto geográfico y temporal. En entornos arcaicos se han encontrado artefactos de la cultura ingerí, y residuos carbónicos de productos como el maíz, la batata 6000 años antes de Cristo. Estos hallazgos del profesor del recinto riopedrense, contradicen los señalamientos de que los arcaicos fueron un pueblo cazador no agrícola.

En síntesis, las investigaciones del joven arqueólogo, basadas en examen de pruebas de carbono tienden a confirmar la coexistencia de diferentes culturas en el marco del territorio isleño. “Hay evidencia de que hubo desarrollos independientes y que no hubo desplazamientos dramáticos. La pluralidad cultural también fue parte de las culturas precolombinas,” afirmó el investigador. Esta pluralidad, indicó, lleva al investigador a cuetionar la definición de lo taíno. ¿Es el taíno un concepto ideológico o acaso definirá la diversidad que hubo en la isla?, se pregunta Rodríguez Ramos. Con este interrogante se dio paso a la presentación sobre la sacralidad del Centro Ceremonial Indígena de Caguana.

El investigador Osvaldo García Goyco exploró el aspecto mítico religioso del Centro Ceremonial Indígena de Maguana y de su entorno, especialmente la montaña del Cemí, ubicada al oeste del Parque Ceremonial. García Goyco viene exponiendo los aspectos religiosos de Caguana desde hace tres décadas. Su tesis central es que hay una alineación astronómica de los principales petroglifos del Centro Ceremonial de Caguana con la salida del sol en los equinoccios, al igual que en otras culturas mesoamericana como la Maya. En su ponencia hizo un recorrido por los mitos de los pueblos amazónicos, su iconografía religiosa basada en animales y la posibilidad de que el cemí de los taínos sea una encarnación de la tortuga. Cita al cronista Pedro Martír de Anglería de que el pueblo taíno nació en la región de Caguama, que significa tortuga en taíno.

Si la ponencia García Goyco, centrada en el análisis de la sacralizad, pero rica en ilustraciones y elementos comparativos con culturas precolombinas del continente suramericano, se alejó en momentos del rigor científico de los otros deponentes, tuvo el efecto entre los participantes, estudiantes, profesores y público en general, de provocar una curiosidad alerta que sin duda los obligará a acudir al Centro Ceremonial Indígena de Caguana con una mirada diferente. En ese sentido las referencias astronómicas, el análisis comparativo de las religiones amerindias, sus símbolos y aquellos que marcan el entorno de Caguana contribuyeron a la pluralidad que se esperaba de este primer Simposio de Arqueología.

El Primer Simposio de Arqueología se llevó a cabo en el Salon de Actividades El Bohío, ubicado en un promontorio del campus utuadeño donde según investigaciones realizadas a comienzos del siglo XX y continuadas recientemente por el arqueólogo Roberto Martínez, estuvo ubicada una de las últimas aldeas taínas de la comarca en los terrenos donde hoy enclava la Universidad de Puerto Rico en Utuado. Existe el compromiso, expresdo por el Dr. César Cordero Montalvo, rector de la Universidad de Puerto Rico en Utuado, quien función de moderador de este primer simposio, de darle continuidad al mismo con otras voces y otras investigaciones que esperan la hora de hacerse escuchar.


El autor es periodista. Dirige la Oficina de Exalumnos en UPR Utuado. Publicado en Diálogo, Periódico de la Universidad de Puerto Rico

viernes, octubre 26, 2007

¿De cuándo acá, Ponce es Ponce sin Utuado?

Por Mirta I. Nieves

Tomaríamos por ignorantes a profesionales, especialistas y académicos que ponen en duda que Utuado es el verdadero Centro Pre-hispánico de mayor valía en Puerto Rico.
Es cierto que el yacimiento indígena en Ponce, que ha causado tanto revuelo en la prensa en las ultimas dos semanas, debe ser de gran importancia. Es del conocimiento de muchos sin embargo, que la excavación arqueológica en Ponce lleva aproximadamente un año, y que, hasta ahora, pocas personalidades del País le habían prestado interés. De hecho, el yacimiento “encontrado” recientemente en el Sector Jacana-Portugués se encuentra identificado como “PO-29”, desde hace más de veinte años, en los inventarios del ICP, el SHPO, y la Junta de Planificación.
Actualmente en el Sector Bateyes del Barrio Viví Arriba, en el Municipio de Utuado, desde hace algunos años se está excavando un conjunto de al menos tres bateyes y que, al igual que en el caso del de Ponce, estuvieron inundados por el Río Viví. Sin embargo, lo que le da la jerarquía indígena a Utuado es la gran cantidad de yacimientos dentro de su territorio actual, incluyendo un sinnúmero de bateyes. En el Barrio Consejo del Municipio de Utuado, existe un batey que en la década de 1970, fue removido por personas inescrupulosas e instalado en una universidad de Ponce. Tras muchos esfuerzos de la Comunidad Utuadeña, los monolitos – menos dos – fueron devueltos al lugar original, más no a las manos de los utuadeños. Son muchas las personas que tienen conocimiento de la remoción de monolitos de Utuado, que fueron transportados a Ponce durante la construcción de los bateyes de Tibes. Sobre ésto existe evidencia documental oficial. Además del conocimiento de muchos utuadeños que parte de los bateyes de Tibes es producto del saqueo de bateyes de Utuado.
Por otro lado, el nivel de investigación existente sobre el batey de Jácana, hace que todavía sea prematuro asignarle un grado de “importancia” en relación a otros bateyes en Puerto Rico, particularmente cuando éstos han sido escasamente investigados. Tómese, por ejemplo, el hecho de que Caguana permanece prácticamente sin tocar, en términos de investigación arqueológica. Uno se pregunta de donde sale tanto alarde, y tiene que llegar a la conclusión de que algunos de los supuestos expertos que se han manifestado en la prensa del País, están intentando sacar partido a la situación. No se está diciendo que el batey de Jacanas no sea importante, sino que la mayoría de los bateyes de la Isla, no han sido investigados con el mismo rigor para poder hacer una gradación de “importancia”.
Entonces se puede decir que, verdaderamente, ésta es la primera vez que en Ponce se encuentra un batey verdaderamente prístino. Tengo que decir que, de no ser por un estudio serio y de gran relevancia en el campo de la investigación indígena regional, que están llevando acabo el catedrático Jalil Sued Badillo (quizás el mejor especialista en el Tema) y su colega historiador, Héctor R. Marín Román, y que cuenta con el respaldo de la Universidad de Puerto Rico, la mayor parte de los recursos patrimoniales precolombinos de nuestra Isla quedarían en total desconocimiento para los puertorriqueños contemporáneos, y del futuro. Es seguro que este estudio traerá a la luz grandes aportaciones e hipótesis nunca antes imaginadas.
Los historiadores Sued Badillo y Marín Román, quienes también tienen un vasto conocimiento en arqueología, demostrarán que esas personas que han estado expresándose ante la prensa, y que aparentan ser expertos conocedores del tema Indígena en Puerto Rico, realmente tienen un conocimiento deficiente del mismo.
Es ese estudio Etno-histórico, que contiene los datos investigativos más sólidos y constatables hasta el momento; también concentra la mayor cantidad de evidencia precolombina en el Municipio de Utuado.



Por: Mirta I. Nieves
Estudiante utuadeña del Recinto de Río Piedras

24 de octubre de 2007
¿De cuándo acá, Ponce es Ponce sin Utuado?

Tomaríamos por ignorantes a profesionales, especialistas y académicos que ponen en duda que Utuado es el verdadero Centro Pre-hispánico de mayor valía en Puerto Rico.
Es cierto que el yacimiento indígena en Ponce, que ha causado tanto revuelo en la prensa en las ultimas dos semanas, debe ser de gran importancia. Es del conocimiento de muchos sin embargo, que la excavación arqueológica en Ponce lleva aproximadamente un año, y que, hasta ahora, pocas personalidades del País le habían prestado interés. De hecho, el yacimiento “encontrado” recientemente en el Sector Jacana-Portugués se encuentra identificado como “PO-29”, desde hace más de veinte años, en los inventarios del ICP, el SHPO, y la Junta de Planificación.
Actualmente en el Sector Bateyes del Barrio Viví Arriba, en el Municipio de Utuado, desde hace algunos años se está excavando un conjunto de al menos tres bateyes y que, al igual que en el caso del de Ponce, estuvieron inundados por el Río Viví. Sin embargo, lo que le da la jerarquía indígena a Utuado es la gran cantidad de yacimientos dentro de su territorio actual, incluyendo un sinnúmero de bateyes. En el Barrio Consejo del Municipio de Utuado, existe un batey que en la década de 1970, fue removido por personas inescrupulosas e instalado en una universidad de Ponce. Tras muchos esfuerzos de la Comunidad Utuadeña, los monolitos – menos dos – fueron devueltos al lugar original, más no a las manos de los utuadeños. Son muchas las personas que tienen conocimiento de la remoción de monolitos de Utuado, que fueron transportados a Ponce durante la construcción de los bateyes de Tibes. Sobre ésto existe evidencia documental oficial. Además del conocimiento de muchos utuadeños que parte de los bateyes de Tibes es producto del saqueo de bateyes de Utuado.
Por otro lado, el nivel de investigación existente sobre el batey de Jácana, hace que todavía sea prematuro asignarle un grado de “importancia” en relación a otros bateyes en Puerto Rico, particularmente cuando éstos han sido escasamente investigados. Tómese, por ejemplo, el hecho de que Caguana permanece prácticamente sin tocar, en términos de investigación arqueológica. Uno se pregunta de donde sale tanto alarde, y tiene que llegar a la conclusión de que algunos de los supuestos expertos que se han manifestado en la prensa del País, están intentando sacar partido a la situación. No se está diciendo que el batey de Jacanas no sea importante, sino que la mayoría de los bateyes de la Isla, no han sido investigados con el mismo rigor para poder hacer una gradación de “importancia”.
Entonces se puede decir que, verdaderamente, ésta es la primera vez que en Ponce se encuentra un batey verdaderamente prístino. Tengo que decir que, de no ser por un estudio serio y de gran relevancia en el campo de la investigación indígena regional, que están llevando acabo el catedrático Jalil Sued Badillo (quizás el mejor especialista en el Tema) y su colega historiador, Héctor R. Marín Román, y que cuenta con el respaldo de la Universidad de Puerto Rico, la mayor parte de los recursos patrimoniales precolombinos de nuestra Isla quedarían en total desconocimiento para los puertorriqueños contemporáneos, y del futuro. Es seguro que este estudio traerá a la luz grandes aportaciones e hipótesis nunca antes imaginadas.
Los historiadores Sued Badillo y Marín Román, quienes también tienen un vasto conocimiento en arqueología, demostrarán que esas personas que han estado expresándose ante la prensa, y que aparentan ser expertos conocedores del tema Indígena en Puerto Rico, realmente tienen un conocimiento deficiente del mismo.
Es ese estudio Etno-histórico, que contiene los datos investigativos más sólidos y constatables hasta el momento; también concentra la mayor cantidad de evidencia precolombina en el Municipio de Utuado.



Por: Mirta I. Nieves
Estudiante utuadeña del Recinto de Río Piedras

24 de octubre de 2007

lunes, octubre 22, 2007

EL VIEJO SABOR DEL CAFÉ

EL SABOR DEL CAFÉ CRIOLLO

Saborear una taza de café negro, a la sombra de un viejo tamarindo que oteaba las lejanas serranías desde el batey de la casa de mis abuelos en el barrio Roncador de Utuado, fue una de las primeras gratas experiencias mi vida. El recuerdo de aquella taza humeante, de aquel sabor inigualable, todavía sobrevive como un secreto tesoro.
Por eso me resultó tan cercana la presentación que hiciera el Dr. Ovidio Dávila Dávila en el Conversatorio sobre Historias Locales que se llevó a cabo en la Universidad de Puerto Rico en Utuado la tercera semana de octubre
Para Ovidio Dávila, arqueólogo, descendiente de los Dávila que ayudaron a fundar la ciudad de Utuado, agricultor afincado en el barrio Ángeles, el sabor del café que aprendimos a tomar desde niño se ha perdido. Es el mismo café que nos hizo famoso en los salones de la Europa aristocrática del siglo XIX, el café que saboreaba el Papa en Roma. En sus andanzas como estudiante en Europa Dávila llegó a conocer a algunos de los mejores catadores del mundo y alguno de estos, en un atardecer londinense, le dijo que desde 1956 los europeos tampoco han podido saborear dicho café a pesar de las gestiones que se han hecho en los pasados anos por desarrollar un café de alta calidad. Café que no es una variedad del Típica que saborearon nuestros abuelos.
Se pregunta el arqueólogo e historiador qué pasó con el café puertorriqueño, el que nos llegó de Abisinia vía Martinica y que tomó el nombre de dicha isla, desde el siglo XVIII.
Todo parece indicar que la introducción de nuevas variedades de cultivo intensivo, al sol, desplazó las siembras tradicionales, que se hacían a la sombra de los viejos guabales, especialmente en la zona central montañosa. El café criollo, el del viejo sabor que disfrutaron los mayores, quedó desplazado a los terrenos baldíos abandonados. Se descontinuó su siembra, pero todavía quedan, sobre todo en el barrio Roncador de Utuado, cepas que crecen al natural, en las escasas zonas boscosas. Precisamente, apunta Dávila Dávila, en Etiopía, de donde es oriundo el café, se ha regresado a las formas tradicionales del cultivo a la sombra, más aún, se ha estimulado el cultivo silvestre del café, en zonas de bosque donde apenas lo que se realizan son senderos para su recogido.
Estará en volver a la tradición y la reintroducción del viejo café típica o Martinica, la posibilidad de regresar al viejo sabor perdido del café boricua. Tal vez ahí esté la respuesta, pero se necesitaría que las nuevas siembras de café cultivado a la sombra, reintroduzcan el café criollo, el arábigo típica que fue símbolo de nuestro prestigio en el mundo y de nuestra identidad.

viernes, octubre 19, 2007

UN SENDERO HISTORICO Y ECOTURISTICO ENTRE ARECIBO Y UTUADO

Por Angel Maldonado Acevedo

Los profesores Juan Carlos Puig Hernández y Fernando Medina Carrillo, ambos de la Universidad de Puerto Rico en Arecibo, han obtenido la aprobación de dicha institución para el desarrollo de un sendero ecoturístico e histórico que comunicaría al recintos de Arecibo y Utuado de la Universidad de Puerto Rico. Este sendero transcurriría, según sus proponentes, por algunas carreteras secundarias, trillos y senderos abandonados y algunos caminos vecinales históricos por los sectores
La Planta, La Guinea, Cantagallo y otros de la municipalidad de Arecibo. El sendero transcurriría por trillos y veredas que bordean o cruzan el Bosque Estatal del Barrio Río Abajo de Utuado, e incluye también su paso por sectores del Barrio Santa Rosa, un barrio casi totalmente despoblado de Utuado. Atravesaría zonas del Cayuco y Jácanas, en el Barrio Caguana de Utuado y de Salto Arriba donde ubica la Universidad de Puerto Rico en Utuado.

La exposición de este proyecto tan novedoso se llevó a cabo en la Universidad de Puerto Rico en Utuado durante la actividad llamada Casa Abierta Cultural que se celebró hace algunos días en este recinto.

Durante los pasados meses Puig Hernández y Medina Carrillo han andado y desandado las zonas boscosas de la frontera entre Utuado y Arecibo, han dialogado con campesinos y han recogido un tesoro de historias orales. Han documentado, además, las ruinas de viviendas y el trazado de los viejos senderos. Todavía le quedan por eslabonar tramos a la ruta en unas áreas en la Guinea y La Planta, en Arecibo, donde el sendero, como el del famoso cuento de Borges, se bifurca en las abras insondables que sólo los campesinos que llevan mucho tiempo viviendo en los sectores pueden descifrar.

El proyecto tal vez no sea el Camino de Santiago de nuestro país, como sugirió la Dra. Marisol Dávila, de UPR Utuado, pero sin duda abriría una ruta para el caminante, el observador de la naturaleza, el científico y el académico, el turista que gusta de la buena conversación con los campesinos. Atravesaría áreas donde todavía perviven los estilos de vidas desconocidos en las zonas urbanas. El camino cruzaría parte de la zona kársica, que es rica en especies vegetales y animales. Los proponentes estiman que una caminata de recinto a recinto, podría tomar unos tres días, incluyendo el tiempo que se tome en pernoctar en la ruta.

Este novedoso proyecto sin duda necesita el apoyo de ciudadanos e instituciones del país, de manera que el sendero propuesto se conserve siempre limpio, sus accesos asegurados y garantizado el propósito cultural que le da vida.

En una conferencia llevada a cabo en la Universidad de Puerto Rico en Utuado el profesor Medina Carrillo invitó a las autoridades del recinto utuadeño de la UPR para que contribuyan a darle vida a este proyecto, si posible a incorporar al recinto de Ponce de la UPR de manera que se pueda caminar de costa a costa, a través de toda la montaña y los valles norteños y sureños por el primer sendero ecológico de Puerto Rico.

El autor es periodista, dirige la Oficina de Exalumnos en UPR Utuado

lunes, octubre 15, 2007

SIMPOSIO SOBRE ARQUEOLOGIA EN UPR UTUADO


UNIVERSIDAD DE PUERTO RICO EN UTUADO

Simposio sobre Arqueología

Estado Actual sobre la Investigación Arqueológica de Puerto Rico

Fecha: Jueves, 18 de octubre de 2007
Hora: 9:00 AM a 12:00 M
Lugar: Salón de Actividades El Bohío
Universidad de Puerto Rico en Utuado

Conferenciantes Invitados:
Dr. Roberto Martínez Torres, Arqueólogo,
Depto. de Desarrollo Municipal de Arecibo
Tema Titulado: El geoglifo de Utuado

Dr. Osvaldo García Goyco
Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe
Tema: “El Simbolismo Religioso del Parque Ceremonial Indígena de Caguana”

Arqlo. Miguel Rodríguez López, Rector, Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe
Tema: “El perro indígena en la arqueología”

Dr. Reniel Rodríguez Ramos, Arqueólogo, Departamento Sociología y Antropología, UPR Río Piedras
Tema: Hacia una revisión de la cronología cultural de Puerto Rico

Arqlo. Iván Méndez Bonilla, Curador de Arqueología, Museo del Recinto de Río Piedras
Tema: Los taínos: objetos ceremoniales

Moderador: Dr. César Cordero, Rector, Universidad de Puerto Rico en Utuado

Para más información llamar al 894-2828, extensión 2621 ‌ ‌‌‌‌‌ ‌ ‌‌‌‌

viernes, octubre 05, 2007

Si leíste mi último poema

Si leíste mi último poema
sabrás que siempre vivo encojonado
que no pasa un minuto sin que caiga
mi ángel como potro desbocado.

Sabrás también que nada ha mejorado
en un mundo podrido y tan desnudo
que estoy nutrido por la indiferencia
insuperable de tantos energúmenos.

A la orilla de todo ya conozco
que no vale la pena desbordarme
en la insalubridad de mi problema.

Tendrás que escudriñar en el abismo
para encontrar despojos de tí mismo
si leíste mi último poema.

martes, septiembre 18, 2007

SONETO



Un rostro deshilado mortecino
Hace un minuto ya no lo recuerdas
Un celaje de luz sobre las cuerdas
De un abismo que borra su destino

Ese eres tú insobornable peregrino
Un pequeño paisaje aunque te pierdas
Heredero del mundo y de sus mierdas
Un don nadie cabreando en el camino.

No te la des de don porque es engaño
La experiencia que suma cada año
Al vacío febril de tu existencia

Por más que vistas de color la tarde
Es noche incierta un indeciso alarde
Nada pinta de luces tu conciencia









jueves, septiembre 13, 2007

LA NOCHE SILENCIOSA



Que larga es la ribera de la noche,
Que larga es.


Leopoldo María Panero
La canción del indio Crow


Solo el loco tiene noches largas y pobladas
Sólo el loco tiene mundos para dispensar
Solo el loco tiene opciones y canales
Sólo el loco tiene locuras como salvación.

Por un camino largo en blanco y negro
Árboles en blanco y negro
Ríos en blanco y negro
Luvia en blanco y negro
Va el loco o no se sabe si regresa.

Lo cierto es que el loco marcha
Sin la prisa de los mortales
Con un gozo que nadie puede descifrar

Con una risa que no se cansa
Y un día que no tiene almanaques
Aplaudamos al loco
Saludemos al loco
Buenos días loco
Buenas noches loco

Sigue regando risas
Y construyendo caminos
Por las noches infinitas

Ningún fuego te quema
Ningún temor te abstiene.

Te saludo desde aquí
desde esta noria larga
y esta vuelta en torno de una sombra
que nunca termina.

La noche silenciosa



Que larga es la ribera de la noche,
Que larga es.

Leopoldo María Panero
La canción del indio Crow

Solo el loco tiene noches largas y pobladas
Sólo el loco tiene mundos para dispensar
Solo el loco tiene opciones y canales
Sólo el loco tiene locuras como salvación.

Por un camino largo en blanco y negro
Árboles en blanco y negro
Ríos en blanco y negro
Luvia en blanco y negro
Va el loco o no se sabe si regresa.

Lo cierto es que el loco marcha
Sin la prisa de los mortales
Con un gozo que nadie puede descifrar

Con una risa que no se cansa
Y un día que no tiene almanaques
Aplaudamos al loco
Saludemos al loco
Buenos días loco
Buenas noches loco

Sigue regando risas
Y construyendo caminos
Por las noches infinitas

Ningún fuego te quema
Ningún temor te abstiene.

Te saludo desde aquí
desde esta noria larga
y esta vuelta en torno de una sombra
que nunca termina.


Angel Maldonado

viernes, mayo 04, 2007

Extra breves ׀ porciones extra


Primera porción

Las avispas nunca eligen a los sujetos de sus ataques. Por el contrario es el victimario que tras búsquedas inconscientes dirige, casi siempre su rostro en primer plano, su camino hasta el avispero. Cuando su mirada logra avisar a los sujetos de su búsqueda ya es víctima. El beso y el encuentro son un mismo acto.


Segunda porción


No sólo los muertos pasan de largo. También los vivos, los casi muertos, los histéricos, los blandengues, los héroes y los pensativos. Los héroes nunca pasan de largo. Siempre miran desde alguna fila, al mundo que avanza. Su peso lo llevamos durante toda la vida.

lunes, abril 30, 2007

CUARTO NÚMERO ALBORADA

El Comité Institucional de Publicaciones de la Universidad de Puerto Rico en Utuado puso en circulación el cuarto número de Alborada, revista institucional interdisciplinaria de dicho recinto. Esta edición de la revista que dirige la doctora Sandra Enríquez Seiders incluye los artículos Política y azúcar: los dos amores de la alcaldesa Marty de Lajas de Sandra Enríquez; La globalización, los medios y nuestra juventud, de Pedro Cartagena; Los niños índigo mito, realidad o fraude de Reinaldo Saliva González; El simbolismo en el grabado de la Mujer de Cagüana de Roberto Martínez Torres, y Puerto Rican Spanglish, de Orville Villanueva. El poeta y profesor Antonio Ramírez Córdova colabora con un artículo sobre el pelotero Luis Rodríguez Olmo.
Colaboran también Ferdinand Padrón Jiménez con el estudio sobre Vicente Huidobre titulado: Un rebelde en busca de su propia voz y Margarita Rivera Ford aborda los temas del genio y la obsesión en Marie Curie. Luis Cortés Collazo publica el cuento La electricidad que recibiera el Primer Premio en el Certamen del Ateneo Puertorriqueño en el año 2004.
La revista contiene también poemas de Lourdes Torres Camacho, Pedro Santaliz y Nellie Bauzá Echevarría. El arte y el diseño de Alborada son obra de Ángel Maldonado Acevedo, y las fotos de portada y contraportada, alusivas a la nueva biblioteca de la Universidad de Puerto Rico en Utuado, son de Pedro L. Cartagena.

domingo, abril 29, 2007

NUEVOS MICRORELATOS DE ANGEL MALDONADO


Epitafio para una revolución fracasada

Están llorando todas las estatuas.

Serás inédito

Era un relato tan breve y tan breve, que en una milísima de segundo de ofuscación el autor lo perdió entre sus dedos. De la historia quedó tan sólo el título.


El libro de las sorpresas

He tocado el paraíso, dijo el poeta, mientras sus ojos denunciaban una sorpresa que nunca terminaría.


El escritor

Desde el fondo de aquel día inútil, vacío y lento, apareció la palabra, el milagro que nunca esperaba. La vida no pasa en vano, pensó. Apuntó el signo en el papel y las otras palabras fluyeron como un río milagroso.


El plagiador

Siempre plagiamos. Alguien antes había organizado lo dicho de otro modo, aunque nunca lo hubiera hecho público. El lector siempre descubre paisajes que estaban latentes en su conciencia, o en su recuerdo. Sobre todo, somos el Cervantes que el porvenir descubrirá.

Calma

Pudriéndose inevitablemente, a una orilla de la mesa, la fruta murió en su propio perfume. Ni la boca hambrienta ni la mirada estética. Nadie se acercó. Hay vidas que se deshacen sin impacto, hundidas en su propia soledad, nadie las convoca. Nadie.

La vida breve

Jiménez, el del anuncio de las pinturas, tuvo una vida de treinta segundos cuya repetición duró unos tres meses. Casi todos se olvidaron de Jiménez. Algunos sin embargo, lo repiten en sus gestos, en la manera de expresar sus desencantos y sus descubrimientos. Como decían los antiguos, Jiménez vive.

Acerca de mí

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463 Campo Alegre, Utuado, Puerto Rico
Periodista, Escritor y Poeta, Ciudadano Lector